Esta página intenta ser un espacio multicultural donde todas las personas con inquietudes artísticas, en cualquier terreno que sea puedan publicar sus creaciones en forma libre y sin ningún tipo de censura. Son bienvenidas todas las muestras de las bellas artes que los lectores del blog nos quieran acercar. El único criterio válido es el de la expresividad, y todo aquél que desee mostrar sus aptitudes no tendrá ningún tipo de censura previa, reparos o correcciones. Este espacio pretende solamente ser un canal más donde los artistas de todas las latitudes de nuestra Iberoamérica puedan expresarse. Todas las colaboraciones serán recibidas ya sea en nuestro correo todaslasartes.argentina@gmail.com o bien en nuestra página en facebook denominada "Todas Las Artes Argentina" (Ir a http://www.facebook.com/profile.php?id=100001343757063). Tambièn pueden hacerse amigos de nuestra Página en Facebook yendo a https://www.facebook.com/pages/Todas-Las-Artes-Argentina/249871715069929

martes, 26 de julio de 2016

CARTAS A PLINIO EL JOVEN III, por Vicente Adelantado Soriano, de Valencia, España


Ludovicus Plinio suo salutem plurimam dat.. Estas palabras de una de tus cartas me han hecho reflexionar, brevemente, sobre si en muchas de las “opiniones” vertidas hoy en día, en algunos medios de comunicación, hay falta de amor propio, de miedo o simplemente de la más elemental de las educaciones. Estas “opiniones” en demasiadas ocasiones no son sino verdaderas groserías, zafiedades, cuando no salvajadas propias de otra época, si es que la hubo. Hay gente tan pobre de espíritu, de educación, y de humanidad, que necesita del anonimato, o de la compañía de otros, para atreverse a sacar la podredumbre que lleva en su interior. No menos cierto es que otros, amparados en la inmunidad del poder, y en la chulería, faltan al respeto a toda persona bien nacida, pues no hablan sino para ofender.

Se escudan, unos y otros, en la santísima libertad de expresión. Es el comodín que se utiliza actualmente para todo tipo de despropósitos, como lo era, para el poder, en otros tiempos, acusar a alguien de judeo-masón, de comunista o de terrorista. Cada época tiene sus tópicos. Y sus fobias. Es decir sus justificaciones para hacer lo que le viene en gana sin rendir cuentas. Basta con utilizar la palabra clave.

domingo, 19 de junio de 2016

BUEN DIA PAPIS!!, por Carlos Alejandro Nahas, de Buenos Aires, Argentina


Hoy me levante algo tarde, cosa bastante habitual en mí. Fui al comedor y allí estaban a los gritos como siempre. Mi papá, mi querido Carlos, el califa de Barracas, el contador de historias, con el Negro, Armando, mi suegro. A los gritos discutían con cariño, esforzándose para decir cada uno de ellos donde se comía el mejor asado de Buenos Aires, cuál era el mejor vino, quién había compuesto la mejor ópera, cuál era el mejor policial que habían leído. Entre lagañas les levanté la mano y los saludé al paso mientras iba al baño. No me dieron pelota.
Más en el fondo, en el living estaban Alejandro, Chango, Cacho Mamone, Don Hekimián Padre, mi abuelo Carlos, Don José, mi abuelo Manuel y había como diez padres más de mi corazón, comiendo de una picada pantagruélica.
Fui al baño, me lavé un poco la cara y me volví a acostar.
Nunca los voy a olvidar. Hoy más que nunca Viejo, te saludo y te agradezco. Por todo lo que hiciste, por todo lo que hacés, por todo lo que harás por mí. Estoy muy orgulloso de vos y te quiero. Allí donde estés, sé que me acompañarás siempre.
Hasta mañana. Un beso en la pelada y un abrazo fuerte contra tu panza.

Tu pibe, Carlitos

domingo, 22 de mayo de 2016

GUIDO Y CLAUDIA. por Leonardo Hekimián, de Buenos Aires, Argentina


Todo sucedió, o mejor dicho no sucedió, en el Wine Bar de Vía Firenze, a metros de Vía Nazionale, en pleno centro de Roma, a no más de 200 metros de Piazza Repubblica. 
No se trataba propiamente de un bar de vinos, ahora tan de moda en la capital italiana, que hasta “wine bar literarios” han instalado alternando estantes de botellas con bibliotecas, ambos bien surtidos. Era más bien lo que en Buenos Aires llamamos un barcito, ideal para tomar un espresso con un cornetto (el primo italiano del croissant francés) o una birra con un panino. Como buena estrategia de negocios, sus jóvenes dueños habían arreglado con pequeños hoteles vecinos servir el desayuno a sus pasajeros.


miércoles, 6 de abril de 2016

NO ES UN ADIOS SINO UN HASTA LUEGO

Por diversas razones, el presente blog, tan grato a todos nosotros, deberá discontinuar sus publicaciones. Tal vez en un futuro no muy lejano “volvamos al ruedo”. Luego de cinco años y pico para el editor responsable,  sus múltiples ocupaciones le impide publicar las excelentes creaciones que nos hacen llegar nuestros colaboradores. De todos modos, sus casi 2.000 cuentos, poemas, fotos y obras pictóricas siguen abiertas para quienes quieran disfrutar de este espacio. Vaya nuestro eterno agradecimiento a los que nos acompañaron en esta hermosa aventura de las letras. Es por ello que en homenaje a estos cinco hermosos años, decidimos publicar a modo de “hasta luego”, en primer lugar el cuento emblemático del blog “Pucho que me hiciste mal” de Carlos Alejandro Nahas, luego los diez cuentos que resultaron más leídos en estos cinco años  y como humilde homenaje a un maravilloso colaborador, Vicente Adelantado Soriano, cuya maravillosa y fina pluma nos ha deleitado semana tras semana, uno de sus relatos. Un gigantesco y cordial abrazo
Carlos Alejandro Nahas

PUCHO QUE ME HICISTE MAL ©, por Carlos Alejandro Nahas, de Buenos Aires, Argentina


El pucho nos llegó de chicos, de cuando poníamos chapitas debajo de las vías del tranvía, de cuando tomábamos la leche de la botella de vidrio, de cuando las figuritas eran de lata. Nos habrá llegado a los 12 o 13 años. En una plaza de Barracas y de madrugada. Arturo le afanó a su tío Alberto los primeros Saratoga, fuertes como la mierda. Y en esa madrugada nos hicimos hombres de a pucho. Luego vendrían el debut sexual en el quilombo de Doña Rita, en el docke, las primeras novias, los primeros bailes en el centro con ambo, zapatos blancos y medias rojas. Pero lo que se dice “debut – debut”, lo dimos en aquélla plazoleta de la calle Jorge, entre toses y carcajadas.

LAS ROSAS PEREGRINAS©, por Irene Mercedes Aguirre, de Buenos Aires, Argentina

Uno se olvida de visitar a las personas queridas. Digo más, aún  a las muy  amadas. El tiempo, ese enorme tirano de las horas,  va dosificando las actividades y los intereses a lo largo de los días  y así, poco a poco, nos encontramos tan ocupados que  parece inevitable  olvidar  aquello que fue  tan caro para nosotros en otras épocas. 

VIOLIN O VIOLA, por Leo Sle, de Buenos Aires, Argentina


Venía piloteando mi vida sin demasiados sobresaltos, huérfano de acompañante y como siempre, todo lo rápido que me permitía la máquina.
Había verificado que con tanto kilometraje el vehículo andaba sin esfuerzo en las rectas, trepaba con autoridad las cuestas, frenaba con solvencia y sobre todo, doblaba como los dioses.

BESOS BRUJOS ©, por Carlos Alejandro Nahas, de Buenos Aires, Argentina


La verdad es que yo no sé si dar por cierto las cosas que me cuentan por la calle, pero es que hay cada boludo andando por ahí que ni les digo, che. Mirá, mientras el Gallego me pide un cortado les cuento esta que parece salida de un cómic – dijo el Turco mientras se sentaba en el bar –
- ¿De qué te enteraste ahora? Le preguntó el Tano Brandán mientras se acodaba en la silla como solía hacerlo cada vez que alguna de las fábulas – ciertas o no – de su amigo lo atrapaban.

EL GALLO, por Delfina Acosta, de Asunción, Paraguay

El gallo, de carúnculas muy rojas y espolones  curtidos, se largo a cantar a las cuatro y media  de la madrugada. Negras hormigas laboriosas cargaban sobre sus lomos las pequeñas mudanzas de los árboles que empezaban a corromperse en el cementerio levantado en el siglo pasado con ambición de necrópolis.

EL CUMPLEAÑOS DEL ABUELO, por Eva Marabotto, de Buenos Aires, Argentina


La primera noticia la dio la Elsa, la hija mayor: en julio Don José cumplía 100 años. Cierto que algunos dudaron porque, según las chismosas del barrio, la Elsa ya iba por los 75, y estaba medio "gagá". Pero los otros ocho hijos pudieron confirmar el dato. El viejo había nacido en 1910, en pleno festejo por el Centenario, así que quedaban cuatro meses para organizarle un cumpleaños en serio.

MAR, por Eva Marabotto, de Buenos Aires, Argentina


¿Dónde quedo tu canción, aquella que oía de niña?
¿Dónde, la voz de mi padre y sus historias de piratas?
¿Volverán alguna vez los juegos y las risas?
En algún lugar me esperan aquellas olas inmensas.
Hoy son otras las voces infantiles que llegan a tus playas
Los piratas tienen rostros de miseria y negociado

Esta que soy se encuentra con la niña que fui, en la mansa orilla.

UN AVIÓN PARA JUGAR, por Justina Cabral de Mar del Plata, Argentina

Pon en mis manos abuela
un avión para jugar.
Contame cuentos azules
que sean de navidad.

DOS POEMAS, de Isabel Llorca Bosco de Buenos Aires, Argentina

La querida Isabel Llorca Bosco nos ha acercado estos dos poemas escritos por varios siglos de diferencia.

Muchas gracias Isabel !!

VILLANCICOS, por Alonso de Ledesma. “Conceptos espirituales”

V
Alma dormida, despierta,
y escucha el dulce clamor,
porque esta noche el amor
te ha echado un niño a la puerta.

EL VIOLÍN, por Elizabeth Oliver de Abalos, de Montevideo, Uruguay

Se habían conocido allá por el año 33, en la vuelta de la Universidad, a la salida del nocturno. Tenían la misma edad, pero ella terminaba Preparatorios, y él Secundaria. Un poco por eso, y otro poco por ser tan seria y recatada; él le vio algo de superior y le costó abordarla. Que lo había deslumbrado no cabían dudas, así que se armó de coraje y al fin le habló.

CONFESIÓN, por Miguel Ábalos, de Montevideo, Uruguay


José sabía que Aníbal era informativista de una de las cadenas de televisión más importantes del mundo pero no lo había visto en los últimos treinta años.  Esa noche, a través de un Canal de cable, lo vio transmitiendo desde Miami.  Además de la alegría que le produjo verlo después de tanto tiempo, sintió una extraña emoción.  Tenía recuerdos ― de cuando eran niños y adolescentes ― que llevaba muy adentro y nunca se habían apartado de él.

viernes, 1 de abril de 2016

A. M. D. G, por Vicente Adelantado Soriano, de Valencia, España.


Una facecia, cuando se aplica a lo sagrado, desata indefectiblemente inesperados contratiempos.
Segundo Serrano Poncela, El hombre de la cruz verde.

Había pasado toda la tarde intentando desentrañar un viejo y complicado fragmento de Cicerón. No quiero descuidarme, así que todos los días dedico varias horas a la que ha sido la pasión de mi vida a fin de no olvidar el vocabulario, las construcciones, la sintaxis y todo lo demás. Procuro mantener la mente ágil y despierta. Pero al cabo de unas tres horas de lectura, me entran unos dolores de cabeza tremendos. Me volvió a suceder ayer. Me puse el anorak, y salí a caminar, cosa que me relaja muchísimo. A los pocos minutos de estar caminando, y más si llueve o hace mucho frío, mi mente se queda como nueva. Es el momento, entonces, de regresar a los libros.