Esta página intenta ser un espacio multicultural donde todas las personas con inquietudes artísticas, en cualquier terreno que sea puedan publicar sus creaciones en forma libre y sin ningún tipo de censura. Son bienvenidas todas las muestras de las bellas artes que los lectores del blog nos quieran acercar. El único criterio válido es el de la expresividad, y todo aquél que desee mostrar sus aptitudes no tendrá ningún tipo de censura previa, reparos o correcciones. Este espacio pretende solamente ser un canal más donde los artistas de todas las latitudes de nuestra Iberoamérica puedan expresarse. Todas las colaboraciones serán recibidas ya sea en nuestro correo todaslasartes.argentina@gmail.com o bien en nuestra página en facebook denominada "Todas Las Artes Argentina" (Ir a http://www.facebook.com/profile.php?id=100001343757063). Tambièn pueden hacerse amigos de nuestra Página en Facebook yendo a https://www.facebook.com/pages/Todas-Las-Artes-Argentina/249871715069929

lunes, 30 de noviembre de 2015

EL MULIÑAN Y EL PELIDONTE, por Fernando Sorrentino, de Buenos Aires, Argentina


Cuando alguien le atribuyó la nacionalidad uruguaya a Macedonio Fernández, éste respondió con una de sus tantísimas y geniales humoradas: “No tengo de uruguayo más que la circunstancia de haber vivido siempre en Buenos Aires”. (1)

viernes, 27 de noviembre de 2015

LA VERDAD, por Vicente Adelantado Soriano, de Valencia, España

En este sentido se manifiesta aquel ingenioso verso del Mimo: “Al disputar en exceso la verdad se diluye.”
Juan Luis Vives, Las disciplinas


La película de James Vanderbilt no aporta nada nuevo. Lo cual no disminuye su calidad, ni mucho menos. No es tampoco una gran película, aunque tendríamos que definir lo que entendemos por tal. Sí que mantiene un buen ritmo a lo largo de toda la proyección sin que el interés por cuanto sucede en la pantalla decaiga en ningún momento. No es poco.

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL CLAVO Y LA HERRADURA, por Vicente Adelantado Soriano, de Valencia, España


Son incontables las veces, desde tiempos inmemoriales, que se ha tratado de romper el marco impuesto por el arte, es decir por la ficción. Dicho de otra forma: se ha intentado, en infinidad de ocasiones, franquear las barreras entre el mundo imaginario y el real. Quizás se deba esto a una mera curiosidad, al eterno deseo de ir más allá de los límites humanos, o a un juego, otro más. Tal vez para distintas épocas tendríamos diferentes respuestas a la forma de acceder a la ficción y a la realidad, o a ambas, sin olvidar que, ni de lejos, están apuntadas aquí todas las posibilidades para romper ese marco, para incluirnos en el cuadro, en la representación o en la novela. Es posible, por lo tanto, que si cada época tiene una forma distinta de abordar la ficción, y la realidad, también tenga un concepto distinto de la verosimilitud, y de otras muchas cosas; y también lo tenga de cómo romper esa línea entre el mundo ficticio y el cotidiano. Y así tal vez sea lícito suponer que esa primera ruptura, no del todo clara, viniera impuesta, en la tragedia griega, por el coro, que, en algunas ocasiones, representa al público. Y en la comedia, sobre todo en la de Aristófanes, por un lenguaje tan crudo que algunos espectadores no sabían si estaban en un teatro, en un burdel o en el peor de los barrios atenienses.

martes, 3 de noviembre de 2015